El país asiático “no ha modificado sus prácticas injustas, irracionales y que distorsionan el mercado”, afirmó Washington

¿Habrá sonrisas de rigor entre Donald Trump y Xi Jinping cuando se verán las caras durante el G20 en Buenos Aires? A pocos días del encuentro entre ambos líderes, Estados Unidos eleva la tensión y acusó a China de no cambiar sus prácticas comerciales “injustas”.

En una actualización de un informe emitido en marzo, el representante de Comercio estadounidense (USTR), Robert Lighthizer, dijo el martes “China no ha modificado sus prácticas injustas, irracionales y que distorsionan el mercado“.

Las autoridades estadounidenses acusan a China de buscar el dominio global en industrias de innovación en sectores como la robótica o la energía renovable a través de medios ilícitos.

Esos medios incluyen según Estados Unidos el robo de propiedad intelectual al forzar a las compañías norteamericanas a transferir tecnologías para operar en el mercado chino, el hackeo y el espionaje industrial, así como subsidios masivos y dumping.

Pekín rechaza esas acusaciones pero Bruselas y Tokio se unieron a Washington para denunciar las prácticas comerciales chinas.

China se mostró restringida en su respuesta a las últimas acusaciones del gobierno de Trump. “La cooperación económica y comercial China-EEUU es por naturaleza mutuamente beneficiosa”, dijo el miércoles Geng Shuang, vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores, en rueda de prensa.

Las fricciones económicas y comerciales son normales. La clave es dialogar y consultar sobre la base de un mutuo respeto, igualdad e integridad”, agregó.