| MÉXICO | 18 DE JUNIO DE 2020 | FOTO: ARCHIVO | FUENTE : LA JORNADA |

Las estadísticas migratorias de México y Estados Unidos muestran que durante la pandemia el territorio nacional se ha mantenido como una franja de contención de personas en tránsito.

El Instituto Nacional de Migración (INM) registró en el primer cuatrimestre del año en curso a 33 mil 330 extranjeros, 37.6 por ciento más que en el mismo periodo de 2019.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés) señaló que 82 por ciento de las detenciones y deportaciones en mayo pasado fueron de migrantes mexicanos; sólo 13 por ciento de centroamericanos y el resto de otras nacionalidades, sentido inverso al recuento del mismo lapso del año anterior.

Por tanto, miles de migrantes siguen varados, principalmente en la frontera norte, problemática de la que han alertado, entre otros, grupos civiles, organizaciones nacionales e internacionales, así como miembros de la comunidad académica, igualmente especializada en la materia. Los migrantes están atrapados en la movilidad, especialmente en la región fronteriza, donde muchas veces su única alternativa de atención sicosocial es en los albergues, dijeron ayer académicas convocadas por El Colegio de la Frontera Norte.

En el contexto anterior, académicas de El Colegio de la Frontera Norte analizaron los efectos negativos sobre la salud mental de los migrantes, los cuales toman la forma en episodios de depresión, desesperanza e indefensión, al no tener una identidad valorada en este periodo de emergencia, migraciones forzadas y desplazamientos.

El migrante, tanto el mexicano como el extranjero, se topa con un proyecto interrumpido, de incertidumbre, separación familiar y una condición de vida inadecuada.